La humanización del perro

En esta entrada del Blog canino de Educanem hablaremos acerca de un problema muy grave, que en la actualidad se encuentra en auge: La humanización del perro.

Lo primero que debemos de saber antes de comenzar a hablar sobre este tema es saber que significa realmente humanizar a un perro. Frente a lo que mucha gente cree, humanizar a un perro no significa mimarlo en exceso, significa otorgar al animal una serie de aptitudes propias del ser humano, es decir, aptitudes que poco tienen que ver con lo que realmente son: perros. Por ejemplo, que un perro duerma contigo en cama no significa humanizar al perro, de hecho, no tiene por qué ser malo siempre y cuando la educación sea la correcta y hayamos establecido unos límites claros y firmes que tanto perro como guía conozcan y respeten.

Humanizar a un perro es vestirlo para salir a la calle y considerar que al perro le gusta ir así, que lo vemos más contento. Nuestro perro puede estar habituado al uso de ropa pero… ¿gustarle? … al perro lo que le gusta es salir a la calle sea con ropa o sin ella.

Humanizar a un perro es no dejarle oler el suelo en la calle porque se considera que es algo sucio,… los perros tienen que olfatear, los orines que nos encontramos por la calle son mensajes cifrados que contienen mucha información para ellos. En nuestro mundo, oler los orines de otros congéneres es considerado una “guarrada” pero en su mundo es algo esencial. Los perros no son humanos, muchas cosas que para nosotros son desagradables, o no son de “recibo”, para ellos son esenciales a la hora de relacionarse con el entorno y sus congéneres.

Humanizar a un perro es pensar que un Husky Siberiano tirando de un trineo de mushing está siendo maltratado y forzado a trabajar. A nosotros claro que no nos gusta tirar de trineos, pero ellos son perros, en concreto el Husky Siberiano durante décadas ha desempeñado ese trabajo y realmente disfrutan haciéndolo, solo hay que verlos…

Mushing
Perros haciendo Mushing

Humanizar a un perro es considerar que a un Yorkshire un día frío y lluvioso, le gusta más estar en casa tumbado en un sofá viendo la televisión, que cavando agujeros y cazando ratones, lleno completamente de tierra. Es cierto que en muchas ocasiones nuestros perros no quieren salir si llueve, pero porque los hemos habituado a ello. Si en algún momento el perro probase a “trabajar” en la tarea que han desempeñado sus antepasados durante décadas, se daría cuenta de que la felicidad no está en quedarse en casa, sino en estar lleno de barro hasta las cejas buscando ratones y topos por la finca; pero claro… como nosotros, ellos no pueden añorar algo que nunca han probado antes.

Aprovechando este tema y este Blog, queremos haceros llegar una anécdota que un día nos surgió en la facultad con un compañero. Nosotros le comentábamos al compañero en cuestión, que mucha gente nos decía que la castración es una mutilación para el animal y que era algo inadmisible. Claro está que puede verse de esa manera, que los humanos seamos unos irresponsables, crucemos con perros de forma particular y sin ningún tipo de control, al humano no le repercute; a los únicos que les repercute es a ellos ¿cómo? Pues obligando a propietarios a castrar a los perros por ley. Nosotros que tenemos fe en la humanidad pensamos: “¿no será mejor educar al humano y dejar al perro en paz?”. Nuestro compañero en cuestión, nos dio una respuesta que la verdad nos obligó a esbozar una sonrisa ya que nos dejó dándole vueltas al tema. Dijo: “A mí lo que me parece un maltrato es tener a mi perro sin castrar, rodeado de perras en celo en el parque y no dejándole ir con ninguna. Tenéis que ver como se pone: sus pupilas se dilatan, acelera su respiración, entra en un estado de tensión altísimo y no deja de babearse. En ese estado el realmente está sufriendo y ya que lo introducimos en la sociedad de los humanos y no le voy a dejar juntarse con ninguna hembra… prefiero que no lo pase mal, me parece muy cruel por mi parte”.

Con esta reflexión no pretendemos posicionarnos en ningún lado simplemente haceros recapacitar sobre el perro en la sociedad de los humanos y que al final los que padecen nuestros “quereres” son ellos.

Conclusión:

Si buscamos que nuestro perro sea realmente feliz, debemos tener en cuenta que a cada tipo de perro, está predispuesto genéticamente a la realización de un trabajo determinado y que realmente disfrutan haciéndolo.

Actualmente, cada vez se ven más problemas conductuales relacionados con el estrés y la ansiedad en nuestros perros y la culpa de todo eso la tenemos los humanos, obligando a animales a convivir en nuestra sociedad tratándolos como a personas y creyendo que realmente lo son; cuando lo único que necesitan es que los conozcamos y comprendamos que su manera de comunicarse, aptitudes y necesidades son diferentes a las nuestras. Estamos obligándolos a vivir en una sociedad, para ellos caótica, sin sentido… y no estamos respetando lo que son: perros;  y eso… es el mayor maltrato animal que existe en la actualidad.

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Texto redactado por Educanem